Réquiem para una tarde cualquiera.
Una soledad inquebrantable atraviesa la tarde,
la garganta se vuelve un nudo imposible de romper
nadie, ni siquiera yo
entiende la lágrima que acaba de nacer.
los que partieron no regresaron,
ni el grito mas desesperado logra romper la angustia
soy todo lo que me prometí no ser;
el olvido no se cansa nunca de tenerme contra las cuerdas?
Quién maneja el argumento de ésta historia,
con demasiado coraje escribe mis pasos
tal vez los tuyos,
en este cuento ya no se quien vale la pena.
Suenan las campanas, los pasos marcan la tristeza,
la desazón viene mas atrás,
no sirve gritar,
ninguno vendrá a correr para ayudarme con el peso de ésta cruz.
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