A Francia.

Somos los hijos de una violencia sin final,
consumidores de la barbarie,
fuimos engendrados para generar ganancias
y regalárselas a un sistema infame.

La religión en su estado máximo de prepotencia,
la política mundial encerrada en el despotismo;
a nadie le importa la muerte
hasta que lo muestra la televisión.

Locura. Desazón.
La tristeza vuela por el mundo,
solo será un día, dos o tres
a nadie le importa que en la calle corra sangre.

Los ideales fracasaron con el sistema,
la libertad es un impuesto,
la fraternidad un cuento
 y la justicia hoy solo es justa con los poderosos.



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