Grano...
Era el viento rebelde,
la hoja amarillenta
que más alto llegó,
algunos dicen que beso la luna.
Era el grito más sagrado de todos,
el tambor que más fuerte latía,
la manecilla más insolente
con ese insoportable del tiempo.
Era lluvia,
se atrevía a sepultar las lágrimas
del bar en el que una vez
pudimos darnos un beso.
Pero ese soplo que hizo temblar los cimientos,
hoy no es más que arena que se escapa entre los dedos,
me pierdo en la locura, no se en qué grano estará tu nombre.
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