Al principio.

La ventana dibujo un cielo celeste,
en ese pulso que la mañana tiene en sus primeras horas.
Luego, sin esperar, 
bordó a un costado una montaña,
al otro el mar.
Más acá un árbol,
rodeado de margaritas.
Hasta dibujo una paloma,
vuela hacia sol para besarlo con su sombra.
Pegado al vidrio puso tus ojos,
fue así como por primera vez,
el infinito estuvo al principio.

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