Un poco más humanos...

Escalones infinitos 
hasta la certeza de un nuevo amanecer.
Silbar canciones para despertar el alma,
la piel no es nada.
Una vez, 
en el escalón mil veintitrés,
la boca tuvo su guerra,
la palabra todavía cuenta los heridos en la siesta.
La oscuridad limpia en espiral
todo lo que hay atrás,
los destellos del horizonte vuelan, 
acarician, se van.
El infinito es un capricho silencioso,
un goteo constante de utopías distintas.
Mientras tanto subimos y bajamos,
en busca de la única gloria posible: 
ser un poco más humanos.




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