Vino a cobrar...
Sube los escalones de seda,
el viento acompaña,
los perros ladran tímidamente,
despiertan los miedos.
Los ojos se ponen vidriosos,
una vez más,
sin saber por qué.
Está vez, los ríos no traen agua...
Qué nombre tiene la sombra
que detrás de la ventana aparece?
Llegan los ecos de los tambores,
será otra batalla?
No soy de fierro,
soy de carne.
Mi corazón es de acacia negra,
el olvido vino a cobrar la vida que no viví.
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