Sobran...

Sobra el desdén en las montañas,

la silueta taciturna,

el soplo del viento 

que llega a mejilla para acariciarla.


Aquí pues, 

sobran las estrellas 

pero ni una sola quiere ser abrazada.

Lloran, pero nadie quiere sus lágrimas.


El respirar de las aves,

el sonido de las moscas,

alguna hoja perdida 

que llegó, cansada de estar asustada.


Está de más el orgullo, 

la palabra.

Aquí el mundo quiere abrazarlo a uno,

para que el alma no se vaya...






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