Poesía del instante.
A veces,
la única poesía que tenemos
es el instante.
Nuestra prosa se miden en pasos,
nuestra semántica en acciones.
El verso es el beso que nunca dimos,
la prisión es una celda de libros,
a la uno no sabe por qué le tiene miedo.
Las letras escapan de la boca,
minutos
o siglos después de venir el pensamiento.
Hay novelas, cuentos o ensayos
que parieron de las lágrimas,
sin embargo,
ninguno reconoce a la locura,
verdadero disfraz del momento.
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