Capricho...

El viento habla,

las calles gritan,

se escucha  un tambor de guerra;

las flores transpiran lucha.


Las letras de los libros se revelan,

ante la industria de la barbarie,

la pluma es una lanza

para tomar las calles.


El día se junta con la noche a preparar el combate,

las estrellas dejan su blindaje,

hay rabia hasta en sus dientes.

La tierra, en cada rincón, abandonó la sumisión al instante.


Hasta la vida se le plantó a la muerte,

hasta la lluvia abraza al fuego para ir al combate,

pero a toda revolución le falta el hombre,

allá está,

enredado en su capricho de ser el único importante.






 

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