Tan reales...
En la tormenta,
pateo flores de lodo,
vomito piedras,
lloro ríos
que llevan a mares interminables.
Soy olvido,
bebo el té descalzo en las espinas,
juego a contar
cuántas veces la nostalgia salta en la memoria.
El interior es un vaivén constante
entre el negro y el gris,
nunca en el medio.
En el infinito está el amanecer,
en el alma,
baila la noche hasta caer agotada
y flotar entre poesías absurdas,
entre besos que solo aparecen en los sueños,
pero se sienten tan reales...
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