Paredes.
Brillar
sin encender nada,
volar,
sin tener alas.
Gritar con los labios blancos
en desiertos de soberbias,
mirar el reloj,
sentir el sonido a lejos.
Golpea la noche las chapas,
acaricia a las calles el sol,
los tentáculos del tiempo
secan sin prisa la laguna de la mente.
No hay prisión que encierre el deseo,
no hay oscuridad que apague tu mirada.
Cada flor plantada en el infierno,
es una pintura más en las paredes del alma.
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