Cerrar los ojos para abrir la calma...
Abrió sus ojos,
encontró un abismo,
una herida sin cerrar,
un niño que lo miraba,
Volvió a cerrarlos.
Nuevamente llegó la confianza,
al abrirlos
encontró una guerra que nunca termina,
un dios acuchillado por su creación,
una flor esparcida en el cemento
cansada de tantas pisadas.
Una vez más los cerró.
Pasó el tiempo,
encontró la llave para abrir la calma,
blanca eran las lágrimas,
negro era el cielo que miraba,
mientras tanto,
se arrastraba a él un recuerdo,
moribundo
pidiendo por favor
un poco de agua.
Nunca más abrió sus ojos,
prefirió cerrar la puerta,
tragarse la llave,
nada bueno encontró al abrir los ojos,
la calma nace cuando miramos la vida
con los ojos cerrados.
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