Cementerio.
Eran cruces,
rodeadas de árboles,
estrellas que parpadeaban
eso quedó del carnaval.
Lombrices hambrientas,
arrastraban su vida
en la tierra no crecieron las promesas,
fueron parte del polvo.
El bullicio se alejo de a poco,
otras cruces empezaron por triturar los recuerdos.
La melancolía las miró a todas,
sacó su guitarra y empezó a cantar.
"Aquí no todo es templanza,
los fantasmas agitan su desconfianza,
el amanecer o la noche da igual,
la miseria sigue al hombre hasta el polvo"
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