Vuelvo a casa.
Vuelvo a casa,
en silencio
mientras cae la tarde.
Quiero abrazar
a mi compañera,
a mis hijos,
a mis perros,
ellos son mí hogar
Dejo atrás la selva de cemento,
el bullicio ensordecedor de la ciudad que no duerme y tampoco deja dormir.
Voy a casa,
a nadar por las inagotables lagunas de la mente,
a sepultar los ladridos del payaso,
a construir mí alma
entre calles de tierra y plantas,
entre nieblas y barro,
entre olvidos y recuerdos.
Vuelvo a casa,
a brillar en la oscuridad,
como una moneda
cuando gira en el aire
en ese a todo o nada en el bar.
Mí mundo habita donde vive mí alma,
semántica perfecta de una paradoja.
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