Uno más, uno menos.

Voces como ratones,
un peregrino sacude su calma,
su compás es el reproche
al circo infernal de la prosapia.

Vuelan los violines en las estrellas,
en la noche sacude sus lágrimas
para ir sin mirar cuando cruza
de vereda a vereda su alma.

Nadie le pregunto al espacio
cuál es su plan en el tiempo,
tres tragos después,
aparece un escritor fantasma.

Las palabras no tocan a la puerta de la misma manera,
ni la canción cuando sale de tu boca,
un trago más para el cielo,
uno menos para la decencia.


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