Guerra.
Las estrellas de plata en tus manos,
boca de luna;
jirón gastado de un escudo
al lado de una manecilla ensordecedora.
Las voces roncas sonarán una vez más,
principio que viene de un final anunciado.
Nada queda de los suspiros
que supieron sortear montañas.
Hubo un edén,
hoy solo castillos de telarañas.
Porfiados caminos,
oscuras bocanadas de unos labios perdidos.
A lo lejos,la armadura oxidada.
Debajo del árbol, un soldado.
Hay guerras
que dejan heridas por toda la eternidad.
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