Buen día!

Vamos al oasis

a no morir de sed,

sin saber 

que nuestras lágrimas podemos beber.

El tic-tac suena en la cabeza,

cómo un Toc que retuercen las venas,

cómo una montaña que recién empieza,

un dolor que no se termina.

Sobrio sonríe el de la entrada,

atenta está la resaca,

piel con piel 

la justicia ya no es una luna de plata.

Ni el peso de mil elefantes

pueden con la semilla.

Pero hay mil desiertos que pasar 

y uno más, hasta que el mundo dice: 

Buen día!




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