Lobo.
No nos dimos cuenta,
llegó cansado
pidiendo agua,
lloró,
quedó seco en su alma.
Nadie lo vio venir,
le abrieron de par en par
las puertas del alma
cuando tenía frío
uso como cobija nuestras promesas.
Bebió de nuestros silencios,
curó sus miedos con el viento,
ese que hace danzar nuestra locura
hasta hacernos olvidar
de lo que estamos hecho.
Cómo fue que pasó esto?
La piel está hundida en el cementerio.
Nunca vimos venir al Lobo,
solo conocimos al cordero.
Comentarios