Huerta...
Intenté armar una huerta,
pero tenía que desarmar los prejuicios.
En vez de armar
desarmé la tierra dura
con la pala de punta,
con la fuerza que me queda de los años.
No era tirar una semilla y esperar,
simplemente es trabajar la tierra
en vez de maltratarla.
Amarla hasta el cansancio,
por qué la tierra es para todos,
no para pocos.
Sembrando se cosecha futuro,
nuestras manos para las próximas
generaciones,
la revolución empieza por un puñado
y permanece si dejamos de mirar al cielo
para mirar al otro a los ojos.
Vale el mundo que puede tener más de una huella,
más de una mano,
más de una voz
para que vos creas que todavía existe la esperanza,
esa es la última semilla que nos queda...
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