Paz...
Hasta la revolución se pone nerviosa
pero tiene que esperar,
todavía no llegó el orgasmo
el punto máximo
en el que dos cuerpos
lloran del placer
y después se desploman
en un colchón de estrellas
por que han sabido dibujar su realidad.
Sigilo,
lamentable pero necesario,
hubiese jurado que eras vos
la que en silencio
cuando lograba dormir,
secaba mis lágrimas con tu lengua.
Ese bálsamo era la paz...
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