Para nada.
Todas las guerras luchadas,
los infiernos perdidos,
los cielos conquistados.
Todas las veces que fui
y tuve que volver
por que no encontré nada.
Me perdí y no me encontré
o me encontré pensando que me había perdido.
Esa locura que dejé marchitar en el balcón,
mientras adentro hacia demasiado frío.
Tantas sombras que besé apasionadamente
en una noche consonante,
de arañas en la memoria
que tejen su propio concierto.
Cuántas veces estuve por llegar
o me quedé sin aliento.
Ay!
Las cosas a medias no sirven para nada.
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