A las cuatro
Yo sé que todas las sombras a las cuatro,
se encuentran en las esquinas
para filosofar de piedras,
de oráculos...
Lo hacen a puñados,
enloquecidas por contar
lo que antes gritaron.
Alguna que otra
desafía todos los preceptos,
cuenta lo hermoso que era la luz
y por qué se volvió opaca,
hasta abrir de par en par las puertas
de la tristeza.
La misma prédica se repite todos los días,
todas narran sus hazañas,
pocas sus quebrantos.
El ciclo inexorable,
las luces fueron sombra
y las sombras fueron luces hace demasiado tiempo.
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