No creo todo lo que veo...

No creo todo lo que veo,

ni siento todo lo que ves.

Nunca viví para correr 

y desde hace un tiempo

corro para vivir.

Nunca serás el mismo de siempre,

el tiempo avanza,

aunque no quieras 

vos también.

Tal vez sin notarlo,

pero las heridas, 

las cicatrices

son la clara evidencia 

de un espacio que atropella a todo aquello 

que permanece inmóvil.

Hay grises que reconfortan

pero el blanco 

y el negro 

son necesarios para entender,

que no sirve 

permanecer sobrio ante la pavada.

La pavada

 ese circo de lo establecido

que a cada momento

usa lo peor de los mortales,

para que otros mortales aplaudan 

sin darse cuenta

que pueden subir al escenario

quedarse ahí por siempre. 

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