Equilibrista...

Para amarte
primero tuve que amarme,
después del abismo
hay otro abismo,
y otro
hasta que en la perdida de uno mismo,
los pies sienten la hierba de nuevo.
Ahí estarás, 
como el sol,
como la luna
como el aire que respiro,
como el viento que abraza y no ahorca.
Soy yo, 
tú serás tú.
El amor será ese hilo delgado,
por el cual dos almas
irán tomadas de la mano;
para quizás caer en un abismo interminable
o ser el irritable equilibrista del tiempo.


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