El frío...
En este frío que estruja hasta los huesos,
congela la conciencia
y parece helar las venas.
Este frío que entumece el pasto
y hasta el cemento.
Parece que la bocanada de aire
se endurece,
y cae al vacío
para que el sol
cuando llega,
lo desparrame entre la gente.
Ese suspiro,
ese grito sedicioso vuela en la eternidad
aunque unos pocos no quieran:
" No puede ser el calor para unos pocos
y el frío para el resto"
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