Domingo.

 Esa melancolía de la enajenación,

ese recuerdo que resucita

cuando pensamos que estaba oculto.

Los dioses con resaca

en busca de un maquillaje complejo,

se pasean en la calle,

buscando voceros para su misterio.

Añorar el instante antes de recordar

por qué estamos vivos,

huir de la ciudad con la imaginación

y toparse en la ventana con la tristeza.

Afligirse por sentir que hay un mar

pero en el fondo estamos lacónicos,

agrietados,

en una clara discusión para ver 

cuántas cruces le dejamos a nuestros 

muertos.

Sentir que la felicidad por capricho se saltea un día,

caminar por la calle

para ver los mismos rostros.

No un día más,

es el destiempo más perverso de todos.

Comentarios

Unknown ha dicho que…
Poeta de la pandemia

Entradas populares de este blog

Vas a volar?

A Francia.

Esquirla de un caído!