1969

Era un mar,
y mí voz navegaba como delfines
en busca del sonido falaz del firmamento.
Llegué a la costa,
el ensordecedor paso del hombre, gobernaba.
Bailaban con los pies en la arena,
bebían hasta el hartazgo,
reían sin saber por qué.
Los colores se apagaban,
ni el día
ni la noche
querían o deseaban.
Una nube de alquitrán,
llegó después de mucho tiempo.
El telón se corre,
los asientos están vacíos,
a duras penas se escucha algunas líneas,
las piedras preciosas son esquirlas,
toda poesía nace en el adiós...

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