Detrás de la ventana.
El mundo como te lo imaginas o no.
El acento partido en dos,
el pretérito disecado en tantas bocas
dos figuras confusas ante los ojos,
pero familiares al alma.
Pintado de negro,
el arcoiris
descansa en este punto
como contrapunto a una tormenta,
dispuesta a blasfemar por capricho.
Quizás
hay un por qué levantando la sábana,
buscando descansar en los brazos de la locura.
Esa imprescindible necesidad de pedirle al silencio
una ayuda para levantar el alma.
El viento corre,
en ayunas trae la mañana,
los ruidos,
el abismo vestido de azul.
La vida es un túnel
lleno de grises,
en el interior
habitará por siempre la pandemia.
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