Bi polar.
Amo
el increíble artilugio
que usa la pelotudez,
para escaparse de mí boca.
Amo
el descontrol maquiavélico,
con el que la locura lleva a la mente
a pasear por ahí.
Amo
esa filosa manera
con la que el llanto y la risa
se hunden en la carne.
Amo el silencio,
ese que llega,
cuando nos damos cuenta
que no podemos controlar nada.
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