Soportar...
Soportar los puñales sin dueño,
los golpes inacabables de los tambores de guerra.
El silencio es un implacable asesino
o el más apasionado aliado.
Esos mares ingobernables
son solo charco.
El sol que habita en el presente,
ha despojado del alma todo rencor.
Un silbido de lo indiferente llega
a la punta del presente,
para después dibujar en una nube
todo lo que nunca será.
La peste
es un juego del cielo
y el infierno.
Nadie gana y dura para siempre.
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