Corso a contramano.
...Y ese corso a contramano
tiene muchos indios
pero todos quieren ser caciques.
Y el cacique se olvida de la tribu,
los otros indios que lo miran de reojo
por que en realidad no lo quieren.
Tienen la soberbia a flor de piel,
y la miseria como vestimenta.
Una música espantosa suena
pero muchos creen que es la única.
Así no se puede.
Noches y días.
Ese corso no reconoce,
el tiempo,
la necesidad de la gente.
Solo sabe que la libertad habita en la gente,
pero muchos no lo saben.
Espuma,
silbidos,
papelitos.
Todo sirve para su fiesta.
Algunos miran,
otros bailan,
algunos quieren irse
otros no se animan,
así tampoco se puede.
Y ese corso a contramano,
tiene mas fundamentalistas que actores.
Esa perorata anclada en el discurso,
esa manía de usar al otro
para después doblegarlo,
ese kiosco vende ilusiones
para llenarse los bolsillos
o inflarse el poco amor propio que tienen.
Ese corso piensa
que es el único espectáculo que la gente merece,
y lo peor de todo,
es que hay personas que así lo creen.
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