Hecho de aire.

El viento en la calle,
las nubes que quieren besar los árboles,
un silencio que hasta la piel duerme
a veces,
 el llanto lava mejor la cara.
Aquí no hay misa,
ni ruidos sepultadores.
Aquí hay instante
para detenerse a pensar,
en la miseria humana, 
en la ausencia de amor,
en el otro.
Momentos.
Este sistema nos quiere con la cara tapada,
lleno de dolores,
de heridas eternas hasta la próxima herida.
Por que no somos de barro,
ni de carne,
tampoco somos de oro ni de hierro.
Estamos hecho de aire,
que todo valga la alegría hasta que un día dejemos de respirar.


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