Frenar.

Hay estrellas en el cielo
pero también hay una en vos,
no importa si se agotan
la más importante nunca dejará de brillar.
El pensamiento corre,
como las nubes de alquitrán que una vez
dibujaron fantasmas con una lanza  
dispuestos a venir a conquistarte.
A veces el destino
se disfraza de una piedra que no para de rodar.
Entre tantas bocas descaradas
de clanes o sectas que fomentan la angustia,
frenar la marcha, 
respirar profundo y reír
es un acto revolucionario 
que todos los días hace tu alma.




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