Varias veces...

Bailó en la escama del sol,
con las espinas dibujaba montañas
para ocultar la soledad
en el último apocope de la lágrima.
Quién escribió la historia mintió,
nadie puede salvarse desde el principio.
Un grito desesperado
suele ser la mejor respuesta del silencio.
A veces, 
cuando cerraba los ojos,
la noche lo cubría con cascadas besos,
con caricias como si su piel fuera de terciopelo.
Infinitos viajes al cielo, 
al infierno
para descubrir que el hombre
en la vida
muere varias veces.




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