No tiene un rótulo.

Hasta la crueldad
retuerce sus lágrimas
junta sus palmas,
escalón por escalón de seda.
Lanza una bocanada,
como la clave pomposa del silencio.
A veces afligida, otras impávida.
La espantosa liviandad del ser,
asoma la redención
el caos no es para cualquiera.





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