La poesía...
Está en el sueño,
al despertar,
en el trabajo,
cuando haces el amor,
o cuando el nos hace en realidad.
Habita ahí,
en el silencio,
en el grito sagrado,
en el pasto por el que se revuelca la tarde,
en la tormenta que asoma sin que nadie la quiera.
En la escharcha,
en el fuego para encender el último cigarro de la noche.
En la oportunidad que apareció en la puerta,
sin que nadie le pidiese que viniera.
En el orgasmo de la locura cuando bambalea,
ahí está,
dando vueltas entre los dedos
o inventando fantasmas para que dominen la cabeza.
Es inevitable,
la poesia está en todos lados
aunque nadie la quiera.
al despertar,
en el trabajo,
cuando haces el amor,
o cuando el nos hace en realidad.
Habita ahí,
en el silencio,
en el grito sagrado,
en el pasto por el que se revuelca la tarde,
en la tormenta que asoma sin que nadie la quiera.
En la escharcha,
en el fuego para encender el último cigarro de la noche.
En la oportunidad que apareció en la puerta,
sin que nadie le pidiese que viniera.
En el orgasmo de la locura cuando bambalea,
ahí está,
dando vueltas entre los dedos
o inventando fantasmas para que dominen la cabeza.
Es inevitable,
la poesia está en todos lados
aunque nadie la quiera.
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