Desayuno en mi menor.

No recuerdo a qué hora cerré los ojos, siempre juego a recordar la hora exacta en la que me dormí, recordar lo que soñé.
Me levanté a las 5:55am, fui al baño, hice el desayuno, prendí la TV, aunque maldecí. Nada nuevo a lo que acostumbro a ver. 
De la dieta proteica me queda el desayuno de omelette con jamón y queso y el café con leche. Entre humos y olores y las difusas imágenes del televisor de catorce pulgadas intentaba recordar:
¿Merecemos lo que soñamos?
¿Qué tanto odiamos el hombre que fuimos que lo queremos echar para siempre?
¿Cuando un funcionario público dice "Yo soy un ser humano, un vecino", todo este tiempo era un extraterrestre y viene de Saturno? Qué boludo,no me enteré...
Miro la TV, Andrada un mes o dos afuera por  que le rompieron la mandíbula en una jugada. Atajaría Rossi, pobre pibe, el mundo de boca tiene miedo y se los pasa a el seguro. Ojalá le vaya bien. 
En el aire aparece la primera mosca de la primavera. Podría matarla,el zumbido jode, pero no. Quiero mas a los animales que a muchos seres humanos. Pienso en el excelente laburo que hacen CONEXIÓN ANIMAL Y CAAN en la ciudad, la poca bola que le dan algunos. Estuvo muy rica la pizza que le compramos a Conexión la semana pasada. 
Reniego por que no puedo comer tantas harinas. 
Hoy tengo pasadas en la pista de ADAL. Y cuando digo ADAL siempre recuerdo que un lugar mágico con personas mágicas tan de carne y hueso como vos y yo. 
Quiero que me salgan bien, lo mejor posible, pero sino soy consciente que puedo generarme las posibilidades para que me salgan bien otro día. 
Pienso en la gente que la pasa mal y me pongo mal, en todos los garcas que tendrían que estar en cana y no lo están. En los que tendrían que tomar mejor decisiones para la sociedad y subestiman a la gente y no saben que un cargo público no es eterno y que probablemente, cuando la pasen mal, los vas a escuchar criticar al otro o aplaudiendo en alguna protesta. Me digo a mi mismo: " La subestimación es el primer paso a la decadencia", me río y sigo.
Lavo el plato, la taza, me pongo la campera. Voy a darle un beso a mi esposa que duerme. Siempre me quedo admirarla cuando descansa. No sé si se lo dije, de los dos soy el que se olvida de mas de la mitad de las cosas. Ese segundo en el que la miro como duerme y la escucho respirar no me pregunten por qué, pero es sublime. A su lado, Athos nuestro hijo perruno que mira ese momento con un ojo abierto y espera que apague la luz para seguir durmiendo. 
Cierro la puerta, subo a la bici y voy a trabajar. Nunca pude recordar lo que soñé, ni a qué hora me dormí. Tal vez ese fue el sueño, tal vez ahora estoy soñando. Quizás esto sea el sueño que el sueño sueña para darnos una mano. No lo sé, creo que nunca lo voy a saber. 





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