Hasta que se apague el sol...

Una luciérnaga, 
llega hasta los pies,
cansada de volar,
pero nunca de reír.

La sentencia del perdón
llega con los latidos pausados del corazón.
Luego,
un grito ensordecedor como puñal en la mañana.

El hombre odia la naturaleza;
dice amar la primavera 
pero la oprime contra el pecho.
De las cenizas nacerá la flor.

Alguien invitó la palabra destino
para conformarse,
muchos olvidan
que están los que caminarán hasta que se apague el sol.








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