Un arcoiris...
Uno jamás mira la misma ventana.
Los colores están ahí,
destiñen el muro que no queres romper.
Humedecen las bocas resecas de tantas estupideces.
No somos los mismos.
Después de la primera vez,
nos dimos cuenta
que no existe el infinito.
Ni siquiera escuchamos esa música
para bailar,
para danzar,
pretender abrazar la inmensidad.
Queman las promesas en las manos.
Se puede huir del destiempo,
abrazar un arcoiris cualquiera
aunque elijo el que me da todos los días tu boca.
Los colores están ahí,
destiñen el muro que no queres romper.
Humedecen las bocas resecas de tantas estupideces.
No somos los mismos.
Después de la primera vez,
nos dimos cuenta
que no existe el infinito.
Ni siquiera escuchamos esa música
para bailar,
para danzar,
pretender abrazar la inmensidad.
Queman las promesas en las manos.
Se puede huir del destiempo,
abrazar un arcoiris cualquiera
aunque elijo el que me da todos los días tu boca.
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