Olor a odio...
Llega la calma.
Se queda.
Parece que no tiene ganas de irse.
Al oído me dice que no se va ir nunca.
Pasan los minutos,
transformando en horas la velada fascinante.
Como instantes congelados
llegan los recuerdos al presente.
Un acorde imperceptiblemente perfecto llega a mis labios,
balbucear es el mejor dibujo que recorre el hogar.
El silencio dice,
tiene un mejor discurso que el hombre.
Me quedo acá, sin hacer ruido.
Escuchando al más allá y al más acá unidos.
Afuera hay mucho olor a odio,
todavía lo soportan...
Comentarios