Caja musical
Llora el cielo,
Gime la tierra,
el aire está herido por suspiros superfluos,
se aferró a la caridad y dejó el misterio.
Es como si la lágrima dibujara un sonido,
Un eco que llega a la puerta
y se queda ahí sin golpear,
a unos pasos de la aurora.
Nacimos de una soledad certera,
sin embargo, cada vez más,
enmudecemos.
Somos el pétalo de una flor revoltosa.
Resignar el Edén por la novedad,
lo único que vale la pena es la música
esos acordes,
Contenidos entre cuatro mundos caprichosos.
Gime la tierra,
el aire está herido por suspiros superfluos,
se aferró a la caridad y dejó el misterio.
Es como si la lágrima dibujara un sonido,
Un eco que llega a la puerta
y se queda ahí sin golpear,
a unos pasos de la aurora.
Nacimos de una soledad certera,
sin embargo, cada vez más,
enmudecemos.
Somos el pétalo de una flor revoltosa.
Resignar el Edén por la novedad,
lo único que vale la pena es la música
esos acordes,
Contenidos entre cuatro mundos caprichosos.
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