El cuento de la aurora.
Eternidad.
Viejo cuento de la aurora.
Suspiro vago del rayo de luz
que rompe en el hombro de cualquier color de la mañana.
Vives el tiempo suficiente
como para escuchar tu latido,
desperdicias instantes maravillosos
por una perpetuidad ficticia.
El primer soplo del mar llega a tus venas,
robustece las costas de tu corazón envenenado.
Ama cada porción de tierra que pisas,
una sinfonía perfecta e imperceptible pasó por ahí
antes de que se vuelva piedra.
Y entre vidas que no vivimos por pestañear demasiado;
nos perdemos el instante maravilloso,
lo impredecible, lo que acontece:
Eso que hacemos mientras vamos andando.
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