Amante de la novedad.

Cada vez que suena la sinfonía
la flor más hermosa crece sin necesidad del sol,
eso es un suspiro desencadenado de un bosque
que sin ganas de seguir, avanza.

La utopía no necesita ser expresada,
sino alguien que le enseñe a caminar.
Todos los días la vida se viste con su avatar,
tragicómica visión del grito sagrado.

Dejamos de ir descalzos por miedo a las cenizas del ayer.
Erase una vez un sueño pintado de azul,
que llegó desangrado a tu boca
por no abrirle de par en par las puertas del alma.

Arrepentirse no oxida las cadenas.
Tus metas mueren de sed en un desierto de estrellas.
Algo pasa en la inercia de esta histeria,
ojalá que tu yo y tu yo soñado se puedan encontrar.





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