Una rosa en otoño...
Es de petulante ver
una rosa florecer en otoño?
Qué importa si la trazabilidad aguda
se pone un moño en la sombra chismosa de un lago azul
o en un desierto de estrellas.
La rayuela constante de su hermosura,
cocida al primer hervor de una mañana afable
pero no menos potente que la cabellera del viento.
La ciudad no reconoce
a la memoria como una prueba irrefutable.
Las venas caminan y escriben entrelazadas
una obra casi imposible para cualquier derrotero,
los títeres ocultan todo,
traicionan el principio básico del juego,
hábil es aquel jugador que entiende sin demasiadas explicaciones
que la muerte toma descanso entre versos
algunos lo llaman vida, otros, por el solo miedo a pensar distinto,
lo toman como una señal de Napoleón
y transitan cabizbajo hacia la granja.
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