Una cucharada...
Una bocanada,
una cucharada del sol a la piel,
un renuncio del amor
a esa espina de roble.
La insoportable liviandad de copiar
y solapar,
los vestigios que una vez fueron estrellas
en la punta del cerro azul.
El montón ríe en el llano,
los distintos resisten en el aire la tormenta
aunque terminen trituradas sus alas.
Los tontos lo consideran un espectáculo...
Abstemios, de utopía y hasta de llantos.
Los peones marchan en fila para ser abatidos por el rey,
en un ocaso ensordecedor,
en ese drama minucioso que todos los días ofrece la apariencia.
Comentarios