Quinto anillo.

Esas sirenas de mármol
enloqueciendo al viento,
un pecado,
que el mar no descubre.

Todas las miradas filosas puestas en el amor,
cada verso que trae la lujuria
es un vendaval de deseos,
la chispa en la que vivimos consume cada paso.


Qué quieres?
Dice la Infanta trémula.
Solo una gota de tu voz
alcanza a decirle mi mirada.

Caen las escamas del cielo,
pintando de blanco los brazos abiertos del árbol.
Mientras tanto la perorata corre,
al quinto anillo dibujado antes por la ignorancia.

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