Sentirias.
Sentirías miedo del miedo,
si antes de huir del pecado
no bebieras de su misma copa.
Danza si estás seguro de brillar más que el sol.
La esquirla del cristal que estalló
parecen luciérnagas adornando una noche cualquiera.
Tu alma llora en soledad
la necesidad de una compañía.
Tejiste las alas con atardeceres frágiles,
no le pidas a la pasión
vivir una vida sin amor propio
para ser feliz.
Entre cuentos llegas al polvo,
descansas en la falda del misterio.
En la historia del hombre vive decentemente
quién pudo domesticar a la bestia llamada soledad.
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