Señora y Señor.

El cielo siempre fue reticente a la lluvia,
sin embargo,
ningún pañuelo puede contener la rabia,
la desdicha o el dolor del tiempo.

Cuando las gotas golpean el techo
quizás dejen alguna historia,
cuando tocan el alma
es por que quiere enseñarnos algo.

Cada amanecer es una oportunidad
caminarás unos pasos hasta la puerta,
en tu cara el viento avivará tus cicatrices
no importa, el mundo nuevo espera.

Toma del mundo lo que necesitas,
llora lo que quieras para romper las cadenas,
la señora luna te llevará de la mano
y el señor sol pintará para tí miles de historias.


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