A la manada...

Fue una buena causa,
no necesitó armas
tampoco la tinta
mostró lo que quiso,
fue acción que noqueó a la indolencia.
El público pedía sangre,
más sangre,
mas tripas sobre el escenario.
Era penoso descubrir
que el único que tenía corazón
era el que lo estaba dejando.
Mas sangre,
mucha mas sangre,
la aguda sensación humana
que al mundo le encanta
la humillación hasta que le toca.
Igual mostró lo que quiso,
lo que tenía ganas,
con el último soplo pudo alejarse,
casi muere por vivir en la pavada.
"Los modelos se agotan por falta de amor propio e inteligencia"
se lo escucha gritar desde lejos a la manada.

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