Siempre puede...

Era de esperarse,
el mar prevaleció en su picardía
 trajo consigo un sin fin de historias
para predicar en la roca.

No hay que definir
por que los límites aburren, pero,
para  aplacar el humor de los aburridos
esos cuentos despertaban a la flor mas hermosa.

La costa bañada de voces,
las voces perdidas en su zoncera,
y ese apelmazado acorde en do
inventando excusas para no agotarse.

...Y en ese encandilado amanecer,
en el que las nubes humedecen los labios
el hombre al fin supo
que el hombre siempre puede...


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